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Maria Fernanda Briñez- Produccion final





Después de que aquel hombre contara esta historia, la gente del pueblo decidió volver esta historia, una tradición de la cual sacaban muchas conclusiones, unas buenas y otras no tan buenas, los niños morían de intriga por saber la verdad que se escondía detrás de esta, empezaron con su búsqueda, pero a medida que pasaba el tiempo no encontraban nada, los niños empezaron a perder su interés, decidieron dejar todo este tema atrás.


Un día llego un ciudadano un poco extraño diciendo que tenía información sobre el flautista, nadie le creía excepto los niños.

Él dejó un afiche que decía que los que le creyeran lo buscaran al final del río, los niños vieron este afiche y se fueron al final del río, cuando llegaron escucharon el sonido de una flauta, siguieron este sonido y encontraron a un señor que se parecía al señor flautista solo que un poco anciano.


Él les dijo, hace rato, no venían niños por acá, ¿Qué los trae por acá? 

-Ellos responden, queríamos conocerte y saber si todo lo que dicen de ti es verdad
 
Y ahora que me están viendo que opináis.

-Creo que no eres todo lo malo que dicen, ¿Es verdad que tienes unos niños encerrados?

Eso no es verdad, vean para que me crean

Los llevo a un lugar que parecía mágico y solo se veían niños divirtiéndose. 

-¿Cuándo crecen que pasa con ellos?

Cada uno toma su camino, y hasta ahora viene y me visitan y me dicen que extrañan mucho este lugar.

-Oh, ahora veo que todo lo que decían de ti es falso, ¿Qué pasaría si viniéramos todos los días a visitarte?

Me encantaría que lo hicieran y que le comunicaran al pueblo que no soy malo como me pintan.
















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