Después de que aquel hombre contara esta historia, la gente del pueblo decidió volver esta historia, una tradición de la cual sacaban muchas conclusiones, unas buenas y otras no tan buenas, los niños morían de intriga por saber la verdad que se escondía detrás de esta, empezaron con su búsqueda, pero a medida que pasaba el tiempo no encontraban nada, los niños empezaron a perder su interés, decidieron dejar todo este tema atrás.
Un día llego un ciudadano un poco extraño diciendo que tenía información sobre el flautista, nadie le creía excepto los niños.
Él dejó un afiche que decía que los que le creyeran lo buscaran al final del río, los niños vieron este afiche y se fueron al final del río, cuando llegaron escucharon el sonido de una flauta, siguieron este sonido y encontraron a un señor que se parecía al señor flautista solo que un poco anciano.




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